Adéntrate en ese nuevo mundo, no temas
Solo escucha el palpitar de tu corazón,
El palpitar de la naturaleza
En la noche, no puedes ver con tus ojos.
Pero ahora no te harán falta.
Escucha, acércate al centro,
Al centro del bosque oscuro
No temas perderte,
El palpitar te guiará.
Escucha, escucha.
Descubre el sonido
de tu sombra,
de tus miedos,
de tu alma.
Hacia dentro, sigue, no temas,
Eres bienhallado.
Si estás cansado, descansa,
puedes dormir
justo ahí.
Olvídate del mundo,
Olvídate de ti,
Simplemente,
Escucha.

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Le sorprendió un movimiento lento.
¿Quién es? ¿Dónde va?
-Iré tras él.
Perdida en el bosque, buscó.
La humedad era enorme, no podía correr así.
Ahora estaba más perdida aún.
Un embriagador olor la hizo caer,
escuchando el sonido de las hojas secas,
justo bajo su cabeza.
Había perdido todo sentido,
excepto el del oído.
Y escuchó.
Pequeños insectos a su alrededor,
Pequeños pájaros que buscan cobijo,
La naturaleza crecer.
Hojas,
pétalos,
troncos,
musgo,
setas,
aullidos,
de nuevo el silencio,
se rompe,
sin más.
Poco a poco,
las hojas secas,
la tierra húmeda,
Fueron acogiendo su cuerpo,
Dándole el calor
que había perdido
Cubriendo como un manto verde,
su cuerpo,
de forma irreal.
Fragancias, perfumes,
sonidos diferentes que
ya no sé de donde vienen.
Ya, solo escucha.
No existe nada más.
Tumbada, en el suelo,
fue perdiendo sus miedos.
Nada existe,
nada ya.
Simplemente,
su fin,
hizo que todo
volviese a empezar,
es el ciclo natural.