Cuando la última palabra que oíste fue un "No", cuando los segundos congelados descomponen tu cuerpo, cuando recién resucitado sientes que vuelves a caer, cuando el éxtasis se convierte en ira, cuando tu peor miedo se cumple, cuando revives tu dolor más profundo, el más hiriente ; cuando ya no sabes qué más hacer, cuando entiendes que es el punto y final...

...sólo reconforta el odio, sólo recriminar, sólo intentar devolver el daño hecho, sólo intentar de forma torpe y lenta que no pase lo que sabes que va a pasar...

Intentaré, simplemente, apagar mi alma. No dejaré que el dolor me arraste. Me gustaría no haber dañado a nadie. Me gustaría solucionar las cosas. Porque cada señal de odio era un intento a la desesperada de intentar recobrar su atención, porque por cada señal negativa, intentaba decir "te quiero", "te necesito" y "no me dejes así".
Así que aunque tarde, lo digo: Te quiero,  aunque sea tarde para olvidar;  te quiero, aunque todo vaya contra mi voluntad; te quiero, aunque el miedo diga que es mejor olvidar; te quiero, y siento haber estado aquí; te quiero, y prometo que nunca dejaré de pensar ti...